Me encontraba asomado en tu ventana,
cuando decidí aferrarme al goteo excesivo de la lluvia
que caía en consonancia con los sueños,
sueños que se apagan de forma repentina y absurda,
sin explicación alguna,
pero en fin, son sólo sueños.
Yo vendé los ojos de mis angustias,
y dejé que aquella nostálgica e incomprensible
melodía me acariciara cuantas veces fuera necesario,
me arropaba con su aura divina mientras le suplicaba
con tal angustia desaparecer mi mente,
depurarla de los malos momentos,
los deseos reprimidos y esas
situaciones que no podían visitar tu corazón,
que debían permanecer ocultas,
inéditas ante la sociedad,
es por ello que las convertí en sueños,
y dejé que se alejaran cual navegante
que sucumbe a la marea.
De esa manera fue que pude volver a verte,
llenarte de besos,
abrazarte sin que el peso de la culpa
me cortara las manos y asesinara
mi corazón a causa de una traición efímera,
que seguirá mis pasos como hoja
entre la corriente del río.
Jean Brito. For G. Agosto,2020

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