Descubrirte al escuchar cada sílaba,
al mirarte en los ojos del otro,
en los pasos andados por la lucha,
en el sístole y diástole de la vida.
Descubrirte en las lejanas luces del barrio,
en el grito de un camionetero,
en la ventana de un buhonero que deambula,
en la puta que se vende,
en el transexual de la esquina,
en el maricón de la clase.
Descubrirte en la canción necesaria,
en las mujeres reprimidas,
en la mano tendida del pobre pidiendo un bolívar,
en las mujeres que se excitan,
en los hombres que callan.
En la transición de las cosas que es todo y es nada,
descubrirte en las avenidas,
en las calles y veredas,
en las escaleras empinadas
llenas de lenguaje popular:
coño, marico, mamaguebo.
Descubrirte en las madrugadas constantes,
en los atardeceres citadinos y playeros,
en las noches oscuras y luminosas,
en los calores de los valles
y en el frío de los hospitales.
Descubrirte en el salón de clases,
en los cafés imprevistos,
en las palabras amigas,
en las hojas que reciclan.
Descubrirte en el caer del agua,
en la luz de los carros,
en la carcajada del otro,
en el parrillero de la moto
y en el motorizado.
Descubrirte en vientres de trece años hechos madres,
en madres de treinta años convertidas en abuelas,
en madres solteras,
en hijos e hijas sin madres ni padres,
en padres sin responsabilidades.
Descubrirte en techos de colores,
en casas tricolores,
en verbos sin acciones,
en rojos y azules, en blancos y negros,
timotocuicas, caribes y waraos.
Descubrirte en el humo,
en el tabaco, las velas,
en el espiritismo,
en Yaracuy.
Descubrirte en el ritmo,
en el ardor de los homosapiens,
en las largas colas y en la afluencia masiva.
Descubrirte en el metro,
en el tacto del otro,
en el olor y sudor de su cuerpo
que anuncia trabajo, calle y hambre.
Descubrirte en el paso del tiempo,
en la narrativa oral de la vida,
en la abuela y el abuelo,
en la niña, el niño y los jóvenes.
Descubrirte en el gusto,
el sabor el aroma,
en el margen y en el centro.
Descubrirte en el contexto y la forma,
que se torna bello o feo,
pero estás allí;
descubrirte, reconocerte y poseerte,
es mi deseo.
Luis Ortiz Silva. 2020.

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