La utopía es la causa de las noches de insomnio.
¿Has visto en la sombra de la almohada
mi mano sobre tu frente?
He cantado sobre ella,
en la palma dejamos la piel y el sudor
del puño apretado contra el pecho
-el tuyo y el mío-.
El desenfoque tiene color;
es negro palpitante.
Los pies;
dos trozos de piedra.
Las manos;
dos cubos de hielo oscuro.
Los ojos;
borradores de tu rostro.
Construí una quimera sobre los días.
Las paredes tienen tu nombre.
El techo pesa por soportar durante
tanto tiempo la palabra "Ausencia"
-la tuya y la mía-.
Las ventanas tienen pinceladas
de asfixia y aliento muerto.
Y la puerta...
La puerta es aquel espejo
que hemos quebrado juntos.
Por el que hemos logrado escapar
un par de veces, cuando,
ni las palabras pueden hacer el
milagro de encontrar una salida.
Los senos;
montaña rusa de la memoria.
La boca;
serpiente venenosa.
El cuello;
un trozo de tronco blando y movedizo.
El pecho;
cajita ruidosa y muda.
Te espero sentada sobre la palabra
pesada que lo derrumba todo.
Brenda Guerrero. Mayo, 2020.

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