
Te hablaré de aquél pájaro que
atrapamos juntos entre manos;
pequeño, diminuto e indefenso.
Recuerdo que me hablaste de su casa;
una pequeña jaula de madera
-diminuta como el ave-.
Ahora, te cuento sobre la libertad,
el olvido del vuelo,
y la ceguera que nace con el encierro.
Todo, la imagen del día
aparece en un cubo gris opaco,
el reflejo es como lanza en dirección equivocada.
Te confieso que juntos nos cortamos las alas,
caímos y quedamos sin salida
entre madera y olvido.
Deja que te diga que no existe diferencia entre
"El hierro y el tronco"
si ambos son usados para
colocar el hacha sobre la vida,
la libertad y las alas.
No existe diferencia que me abrace...
Ni al ave, ni al hombre
Brenda Guerrero. Junio, 2020.
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