Una lluvia de pétalos caían sobre mí
a la luz tierna de la luna,
sentía como el viento componía una melodía mientras
rozaba las hojas de los árboles,
y ahí estábamos tú y yo,
juntos como dos viajeros sin rumbo fijo,
deseando que la noche sea eterna y que nuestros labios
tras cada beso dieran vida a los cuerpos en descomposición.
Quererte es un vicio, pero amarte es una necesidad,
una que el sol conoce perfectamente
al esperar 12 horas
para apreciar el espectáculo de su amada,
en donde los protagonistas somos tú y yo
conducidos por un hilo que nace de nuestros corazones...
Jean B. For A. Marzo, 2018.

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