Ámame sin piedad, como si no hubiera un mañana,
seamos parte de otra vida y hagamos que esta nos anhele...
Ámame hasta el fin de los días, como si la tierra se despertara
y te aturdiera con lamentos exhalados de mi alma.
No dejes que se desgarre aquella manta que juntos hemos
bordado en los momentos donde somos nadie a la vista de muchos, pero mucho a la vista de nuestros corazones.
Sólo eso te pido,
que crezcamos en una dulce y fragante primavera,
bajo aquel árbol que acobija nuestra mente y nos enciende por completo mientras nos admiramos el uno al otro,
pero tenemos miedo de mostrar por temor a que sólo
sea una fantasía en esta fría realidad...
Jean B. For J. Octubre, 2018.

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