Esa tarde...
¿Cómo olvidar aquella tarde donde me secuestraste
dejándome sin vida en la llanura oceánica de tus ojos?
fue simplemente perfecto ese momento
porque conecté con tu mirada,
ambos veníamos de lugares distintos y
la tormenta nos condujo al mismo techo,
y tras un gesto inocente penado por la dulzura,
te vi...
Me bastó sólo ese instante para revivir mi pasado,
aquel donde me tomabas de la mano
y me besabas con delicadeza...
Así como la lluvia besa las flores
y las aves acarician el viento,
fue ahí cuando le pedí a la vida que mantuviera la tormenta sin importar los días
que padeciera de hambre o insomnio...
Sólo me bastaba el calor de tu cuerpo acompañándome mientras nos perdíamos en la caída del sol
reflejada en nuestros ojos
Jean B. For G. Mayo, 2020.

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